25 enero, 2011

Hacer el bien sin mirar a quien.


Desde hace meses conservo un recordatorio de la muerte de la abuela de una ex compañera de trabajo a quien a pesar del poco tiempo que duró en la empresa, llegué a tomarle un gran aprecio porque desde el momento que la traté, me conquistó su mirada franca y su trato amable, apacible y sincero.

Después del fallecimiento de su ser amado, sí, amado y no querido como solemos decir porque en el caso de mi amiga, su abuela era todo para ella. Habían tenido una relación tan estrecha y de tanta unión que ambas se sentían una, complemento de la otra. Ella era una nieta consentida y su abuela por tenerla, se sentía sumamente privilegiada.

Cuando vino a solicitarme un servicio a mi escritorio, pude notar sus ojos llorosos y la profunda tristeza que trataba de ocultar en su rostro. Se esforzaba en ser fuerte por ética propia de su trabajo, pero su ropa de luto y el pálido semblante no les eran cómplices en su fallido intento. No supe de la tragedia hasta ese momento que volvimos a vernos cuando llegó hasta donde mi y me contó lo sucedido.

Me impresionó mucho la historia que me narró de la última experiencia de vida que tuvo con su abuela aun estando en el hospital donde finalmente murió. Por los hechos sucedidos casi sobrenaturales, supe que más que una relación familiar, ellas eran una para la otra y que la separación física de ambas sería una herida muy dolorosa para mi compañera.

Sacó de su bolso el recordatorio para regalármelo y para que conociera la mujer que tanto amaba y por quien en ese instante lloraba su partida. Desde ese día, coloqué el pequeño recuerdo de cartón en mi escritorio (cosa que no suelo hacer porque me entristecen mucho) En este caso, quise ponerlo justo en frente de mi dirección visual para tener siempre presente el sentimiento de mi amiga y la famosa Oración de Paz, (creo que de San Fco. de Asís) que en una de las caras se ilustra.

Casi todos los días con solo leer el título, mi mente repite la oración que ya con menos titubeos he memorizado. Esto hace que aun sumergida en el trabajo, haga varias pausas en la jornada para estar en comunión con Dios y agradecer las infinitas bendiciones que tengo gracias a El.

En mi diario vivir no suelo recibir muchas llamadas, porque aunque conozca mucha gente, no todos son amigos-amigos. Los amigos-amigos no necesariamente llaman todos los días (aunque los hay que sí), los amigos-amigos nos demuestran que son amigos de verdad-verdad entre otras cosas, porque saben en qué momento llamar o cuando llegar. Son virtuosos porque como por arte de magia aparecen justamente cuando somos nosotros los que más necesitamos de ellos y no viceversa.

Hago esta referencia porque las conclusiones a las que he llegado sobre algunas llamadas, solicitudes o mensajes recibidos recientemente, no fueron si no por conveniencia de la parte emisora. Una vez saciada el hambre, ya no hay mas nada que preguntar, y adiós.

Espontáneamente, mi condición de barro me hace pensar en lo más fácil, en que “solo llamó, me escribió o me buscó exclusivamente por SU necesidad”, y termina todo con cierto aire de decepción cargándole al mundo el deterioro y los atropellos del estilo de vida que estamos llevando y que a veces pareciera inundarnos en un fango movedizo donde al intentar salirnos nos hundimos cada vez más.

Antes de que mi pensamiento acunara profundos resentimientos, miré hacía el recordatorio del obituario de la abuela de mi amiga, y allí una vez más, encontré la mejor respuesta a mi breve desencanto. La Oración de la Paz que se inicia diciendo:

“Señor, haz de mí un instrumento de…paz y continúa…de amor, perdón, armonía, verdad, fe, esperanza, luz y alegría.”, invocando que sea YO la pieza escogida por El para deshacer la injuria, la discordia, el error, la duda, el desaliento, la sombra y la tristeza.

Continúa la plegaria pidiendo: “Que no busque ser comprendido, consolado y amado.”, sino que me conceda la gracias de ser YO la que comprende, la que consuele y la que ame sin esperar recibir.

Y concluye en total convicción de que...“Dando es como recibimos; perdonando es como El (Dios) nos perdonas; y muriendo, por El (Dios), es como nacemos a la vida eterna.”

Después de reflexionar en esta oración, nuevamente me di cuenta que Dios utiliza muchas formas para ver si hacemos lo que sustenta esta oración, si sólo la leemos o si realmente estamos pidiendo con el corazón. Reitero que este fue el mejor bálsamo para m breve “disgusto” con algunos conocidos, pero ahora lo veo como un privilegio el que vengan a mí buscando respuesta de algo, no importa de qué tipo.

Que dicha es que cualquier persona nos vea y nos crea ayudadores dispuestos. No quiere esto decir que nunca me he negado a favorecer a alguien, ya sea porque lo requerido no está a mi alcance o por simplemente no acceder a tal petición, pero siento que cada vez que he derrochado esa oportunidad de ayudar he despreciado como una “caricia” de Dios, y también he acabado decepcionando al que ha buscado de mi.

Mi propósito, deseo y hasta por qué no? mi nueva resolución para este año será tratar de cumplir la enseñanza que Dios manda a través de la oración de paz y honrarlo mediante el SERVICIO, sin tomar en consideración cuando se trate de un amigo-amigo o de sólo un “conocido” de quien no me negaré a mi misma la oportunidad de que algún día se vuelva amigo-amigo y que por el momento sólo se acerque por conveniencia o por una necesidad propia.

SERVIR en las necesidades de los demás con entusiasmo y amor, sin distinción. Sin esperar ser favorecida ni siquiera con un simple “Gracias”.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Disfrute mucho(a falta de mejores palabras para expresarlo) esta lectura. Es una alegria grande el palpar la prosperidad espiritual de nuestros amados:

Isaias 55:10-11 (El plan de Dios)
"Porque como desciende los cielos la lluvi y la nieve, y no vuelve lla, sino que riega la tierra, y la hacer germinar y producir, y da semilla al que siembra, y panl al que come, asi sera mi palabra que sale de mi boca, no volvera a mi vacia, sino que hara lo que yo quiero, y sera prosperada en aquello para que la envie."

Marcos 10:45(Tu compromiso expreso)
"Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos."

3 Juan 2 (Mi bendicion)
Prenda querida, deseo que tu seas prosperada en todas las cosas, y que tengas salud, asi como prospera tu alma. Amen!

TQM,Mom

Angelita Guichardo dijo...

Amén, Mom!
Gracias!