
No soy seguidora del día de Halloween, ni me importa mucho lo que signifique, pero tratándose de la fecha y de esta foto que pude tomar en mi patio, pues quise compartirla con ustedes porque me parece bastante propicia por el tema.
Experimenté varios estilos de cortes cuyos resultados a veces eran desde parecer un “Machito” hasta una “Gallina Japonesa”. Imagínese a mediados de esos años 80, una moda tan característica hoy día con aquellas moñas.
Llegó el boom de los Cellophanes que consistía en una especie de baño de color que al final dejaba un reflejo del mismo en el cabello. Esto no era barato, mucho menos si no producías dinero. Así que las mujeres como siempre buscábamos opciones que al final nos llevaban “casi” al “mismo” resultado.
Me dijeron que con unos sobrecitos de preparar jugo (Cool Aid) se lograba algo muy parecido al efecto del Cellophane y arriesgada al fin compré varios de sabor de uva y tal cual se hace un jugo en casa pero mas espeso procedí a untármelo sin dejar un solo pelo sin cubrir, como tenía que dejar pasar un buen rato para que funcionara, decidí irme para la iglesia con los moños asi mojados y mi “tinte” puesto.
Inventé con comprarme un tinte rubio claro cobrizo, que se yo! Y qué sabía yo el tono que el final quedaría en mi base oscura! Imaginé que el cambio no sería tan drástico y que luego tendría que ponerme otro para lograr el mismo color del pelo de la chica de la envoltura del químico.
No fue sino hasta en mi regreso a casa después del trabajo que por desgracia o por bien me monté en una guagua y me tocó ir en el centro, parada y bien sujetada de un tubo para no salir disparada por una ventana como es muy común en los transportes públicos. De pronto y sin querer me enfrenté al mas cruel de todos, al que no miente y que no distingue por clase, raza o color, al mas honesto con todo ser creído de sentirse joven y bello, EL ESPEJO!
De repente me tropecé y miré sin querer el espejo retrovisor del vehículo y vi en él una Malvá rubia! Yo no podía creer que esa era yo! Ni yo misma me reconocí y volví a mirar… Oh my God! (de nuevo) y que es lo que yo parezco?? Dios mío nadie durante todo el día me había sido tan sincero como ese objeto despiadado.
Cuando yo descubrí esa cara pálida y esos cabellos amarillos pollito-chicken me quería morir señores! A parte de la blusa roja que había elegido para ir al trabajo, parecía la “mujer de fuego”, una Llama encendía o una Hoguera entre todos los pasajeros.
Mientras esperábamos por la ceremonia del desvelamiento de la tarja que escribiría en la historia el evento, vimos llegar a las hermosas madrinas que han representado a las Aguilas durante los diversos campeonatos. Algunas ya mayores pero conservando el esplendor de sus rasgos de belleza y exquisitez a pesar del paso de los años.
Tuvimos la oportunidad de conocer personalmente a Mendy López, Padre, ya que hasta le momento solo tenía las buenísimas referencias que lo distinguen de ser el narrador por excelencia de la cadena aguilucha por radio, me encantó saber que esas cualidades excepcionales traspasan a lo personal y disfrutamos su afable trato y simpatía.
Se iniciaron los actos con la bendición del reverendo padre Benito de la Rosa y Carpio, seguido por algunos discursos de bienvenida y salutaciones. Gracias a las buenas atenciones de la directiva pude participar de la recepción y el brindis que reunió a todos los invitados en el segundo nivel del estadio, donde conocí personas que sin haber tenido contacto físico anteriormente se me hacían tan familiares y queridas como por ejemplo al entrañable Miguel Diloné, estampa eterna de mi equipo cibaeño.
Concluida esta parte del programa, nos fuimos al terreno donde seríamos testigos de momentos únicos. Para mi fue muy especial ver en el montículo a mis grandes héroes: Chilote Llenas, Tony Peña, Guelo Diloné, Luis Polonia era mas que inmensa la emoción y el deseo de que como canta Julio Iglesias “Que no se rompa la noche” y que las misma fuera eterna.
Las fotos pueden hablar por si solas de que todo salió a la altura del mismo vuelo de una aguerrida águila, maravillosos discursos, en especial el de Tony Peña quien resaltó que nunca dejó de jugar béisbol en el país por el agradecimiento a una fanaticada fiel desde sus inicios y que merecía verlo actuar en el terreno cuando ya era toda una figura a nivel de grandes ligas. Otras que nos impactaron fueron las palabras de Don Papi Bisonó que estremeció a todo el estadio cuando nos contó por las situaciones negativas por las que tuvo que atravesar el pueblo para que se le construyera el diamante deportivo ya que algunos que se oponía se basaban en suponer que el mismo le quedaría “grande” a Santiago y Don Papi con un ardiente corazón emocionado se llenaba de orgullo en exclamar: “Y miren que chiquito nos has quedado con 20 CAMPEONATOS!!!
De ahí en adelante todo fue fiesta a pesar de que no contamos con las suficientes carreras para ganarles a los Gigantes, aun así NADA podía empañar la gloria de ese imborrable aniversario. Hicimos un coro tremendo en las gradas con los demás compañeros de aguiluchos.com, tuve que cambiarme la blusa para estrenar un Tshirt nuevo que compré en la tienda, pensé como buena fanática que cree en cávalas que ésta había resultado ser fucua y decidí ponerme por encima otro Tshirt amarillo y por coincidencias de la vida mi equipo comenzó a anotar todas las carreras, 8 en total.
Inquietos y atrevidos como siempre, Darío, Ali y yo nos fuimos a la cabina de transmisión, pero en el camino nos encontramos con el Chilote Llenas quien como siempre nos brindó su cariño.
Llegamos hasta el último cielo del estadio donde saludaríamos a los dueños de esas reconocidas voces que a través de la radio nos entretienen, comentaristas y narradores a parte de que conocería esas instalaciones tan importantes.
Terminamos la noche como siempre en el carrito de Marchena, allí Aury tenía preparada una sorpresa de cumpleaños a su amado novio Grégory, bueno… las pasamos súper bien y mucho mas porque comimos placenteramente y concluimos festejando con todos nuestros amigos queridos. Tomamos la decisión de volver a Santo Domingo la misma madrugada y descansar en nuestras propias camas, por lo cual puse mi cabeza en mi almohada a eso de las 5:15am.
En el pequeño instituto de inglés que hace dias les mencioné donde comencé a interactuar con personas adultas, su director Michelle, un señor barbudo con una gran sonrisa, temperamento afable y cortés, quiso aprovechar el mes de Diciembre del 1983 para celebrar una pequeña fiesta navideña y un Angelito (intercambio de regalos) para que quedara “algún” recuerdo entre sus estudiantes, ya que en Enero el centro cerraría sus puertas.
Lo interrumpí y le pregunté: Michelle… Y yo puedo pedir ese disco en el angelito?... no era tan fanática de esa música como para pedir un LP de regalo, pero anjá… entraría al círculo de lo que está de moda y ya de por sí estaba colándome a otro nivel de mi vida.
Al final me apoyé en la opinión del dependiente y entre la carta de opciones que me sugirió, me mostró un collar que empezaba a usarse en el cuello de los varones… unos de muchos caracolitos y colmillos puntiagudos que no sé si eran de Elefante o que diablos… La verdad es que vacilé y dudé en comprarlo porque no sabía si esas cosas le gustaban a mi “protegido”… El reloj marcaba los minutos cada vez mas a prisa y se me acortaba el tiempo de elección ya que la fiesta había comenzado.
Empezó la entrega y cuando mencionaron mi nombre me paré nerviosa a recibir mi regalo, Para sentirme peor por mi mal gusto, quedé maravillada con el que me habían comprado, era una Lamparita de pilas, color naranja con blanco que quedaría muy bien en mi cuarto.
No estoy segura si fue para la graduación de bachiller que a mi hermana le mandaron a confeccionar un traje largo, era verde “encendío”, verde cotorra como solemos llamarle. Imagino que alguna buena oferta tuvo que incidir para decidirse por el color y la textura de la tela habiendo toda una gama de colores preciosos incluyendo el mismo color esperanza pero en otra tonalidad no fuese tan atrayente.
El traje tenia doble tela, una muy fina que iba encima y la otra debajo de Tafeta, la cual por naturaleza brilla bastante y es usada por lo general para forro en cualquier confección que lo amerite.
El primer vuelo de la falda era de Tafeta y se le fue la mano cortando porque hasta le quedó medio corto, el segundo era de Cebolla, por ser una tela transparente si me bajaba mucho se me veían los interiores.
Comentábamos unas amigas a modo de queja, trauma y chercha que las mujeres tenemos etapas en que pareceremos haberle tomado prestado el traje transparente a la mujer invisible.



Antes de la entrada al salón conversamos con las Aguichicas, encargadas de animar a los fanáticos en los cambios de innings, muchachas jóvenes, frescas y dinámicas que seguro arrancarán el aplauso y la mirada de los asistentes al Estadio Cibao.
Iniciada la conferencia, conocimos a la nueva madrina del equipo, una chica linda y simpática que pondrá la belleza al conjunto y esperamos que también nos dé mucha suerte para retener nuestro título de campeónes nacionales de manera consecutiva.



Tuve la grata oportunidad de saludar a nuestros narradores, cronistas y comentaristas entre ellos Kevin Cabral, Rolling Fermín y una vez más a mi estimado Don Mickey Mena quien me distingue con su trato exquisito. José Antonio Mena, su hijo, a quien también admiro y tuve el placer de conocer, con quien compartí la misma mesa y varias conversaciones referentes al béisbol y al equipo para el cual trabaja, Los Leones del Escogido.
Víctor, yerno de Don Mickey y Carlos Sánchez Peralta (hermano de Luichy Sánchez) pusieron la nota jocosa en el grupo porque no dejaban de reírse con las ocurrencias de Carlos.