08 junio, 2010

Cena para dos...

Bajó de su auto a toda prisa, tomó su cartera y unas cuatro bolsas del súper con algunas cosas que necesitaría para la semana.

Se dirigió a la puerta con la llave apuntando directamente al llavín, pero se encontró con una factura de la luz que habían dejado por debajo de la puerta. Lo levanta y lo sostiene con sus labios mientras por fin logró abrir y entrar a su casa.

Tiró sin cuidado las llaves, las bolsas, la cartera y finalmente el sobre. Corrió hasta el baño y luego de unos escasos minutos sólo se escuchó el desagüe del lavabo. A partir de ello, sintió una sensación de alivio que desarmó por completo la posibilidad de desatar un desagradable accidente.

Por fin fue libre! Se quitó los zapatos, recogió de nuevo las bolsas y trató de organizar sus cosas en la pequeña despensa. Que podría preparar para la cena?, pensó.

A fuera se escuchó el motor de un auto apagarse y la puerta del mismo abrirse y cerrarse. El Llavín vuelve a desasegurarse y entra su marido que llegó también con cierta prisa.

Puso unas bolsas con pedido de comida recién hechas. Húmedas por el vapor del calor y las colocó encima de la mesa. Ella lo observó en su afán y él la saludó con el beso rutinario en la boca.

El se remangó su camisa y de pronto comenzó a sacar algunos utensilios para preparar la mesa. Ella sólo lo miraba con inquieta incomprensión, aturdida e incrédula de la obra que presenciaba en aquel improvisado escenario.

Buscó un jarrón y le echó agua hasta la mitad y entre las cosas que trajo sacó un manojo de rosas similares a las que venden en las intercepciones de los semáforos. Finalmente; dos puestos sencillos pero exquisitamente preparados aguardan por sus comensales.

La invitó a sentarse con cara casi de ruego. Su velada repentina aun no la sacaba del impacto. El sirvió en el plato de ella una porción variada de los alimentos aun calientes. Llenó un 1/4 su copa del vino blanco que envejeció en la despensa.

Ella rompió la larga espera del silencio y le preguntó:

A qué se debe todo esto?

El, limpió su garganta, tomó agua y la miró con cara de perro arrepentido y dijo:

Amor,(hizo una pausa casi eterna) Ya lo hemos intentado todo! Por fa, en buena onda, me das el divorcio??, si, si, plis, plis!!!



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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo emocionada esperando otro final...

Glenny dijo...

Que cruel abgi, con una actitud así quien desea divorciarse, ayyy que dolor...