22 mayo, 2010

Cante, ore, aliéntese, espere y alabe...

Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas;
Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mi.
Pero de día mandará Jehová su misericordia,
Y de noche su cántico estará conmigo,
Y mi oración al Dios de mi vida.
Por qué te abates, oh alma mía,
Y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío.


Salmo 42:7,8,11


Bendiciones para todos en este sábado que Papá Dios nos regala.


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