08 junio, 2009

Y tu, donarías tus órganos?

Recientemente, le pregunté a un grupo de amigos qué opinaban acerca de la donación de órganos y casi todos al unísono reaccionaron más bien como si les hubiera cuestionado si serían capaces de donar los suyos, por lo que la gran mayoría se mostró escéptica y MUY dudosa a responder afirmativamente.

Algunos emitieron sus razones particulares del porqué no lo haría y otros, coincidieron en que si ya no lo necesitarían porqué no regalarlos a alguien que sí pudiera vivir con ellos. Pero muy a pesar de ésta lógica respuesta, nadie pudo demostrar un interés verdaderamente sincero, valiente o determinante ante esta decisión.

En nuestro país hace unas semanas se comentó mucho acerca de una familia que había donado el cuerpo de un hijo cuya salud era imposible recuperar y permitió que siete pacientes se beneficiaran de los órganos sanos de su familiar, devolviéndoles a cada uno de ellos la esperanza de reestablecer sus vidas. El gesto fue considerado uno de los más hermosos, una increíble muestra de desprendimiento, fe y amor por los demás.

En otros países, esta bellísima práctica está más avanzada y por ende las personas ya están mas abiertas y educadas a cooperar. Aquí, entiendo yo, habría que trabajar muchísimo en la confianza y el convencimiento de los posibles donantes sobre la importancia de compartir parte de nuestros órganos cuando a nosotros nos haya llegado la hora.

No dudo que muchos reaccionemos egoístamente. Es más, hasta adsurdamente temerosos de imaginarnos muertos y huecos por todos lados. Posiblemente pensemos que después de atravesar el famoso túnel, podríamos necesitarlos. Una verdadera incognita, todo depende de la fe de cada cual.

Otra duda que nos pudiera surgir y en consecuencia afectar nuestra decisión, es la corrupción. La misma secuela que ha invadido hasta las áreas menos imaginables en nuestro país. ¿Qué nos aseguraría que ante un hecho trágico como un accidente de tránsito que nos ponga al filo de la muerte, los Especialistas harían lo imposible por salvarnos y que no exista en ellos un interés particular en descuidarnos y de esa manera beneficiar a un paciente allegado que espera por un riñón, por un hígado, por las corneas, etc.?

No es mi deseo dañar la honradez e integridad de todos los médicos porque sería muy injusta, pero es bien sabido y lo digo por experiencia propia que muchos de ellos les hacen mayor honor al negocio que a la verdadera vocación por la cual se esforzaron y dedicaron con sacrificio tantos años de estudios.

Ojalá algún día podamos decidirnos a donar sin tener pensamientos negativos que desvíen lo invaluable y generoso de este acto. Que estemos convencidos de que aun después de la muerte podemos darle vida a otros que esperan silentes y desesperanzados por una oportunidad que les devuelva la alegría.


Ilustración: A. Guichardo

4 comentarios:

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, Angie...

Es un tema muy delicado el que tratas hoy, yo personalmente no lo había pensado; pero creo que lo haría siempre y cuando todo se manejara con la moral, la ética y las intenciones adecuadas.

Un abrazo.

P.D. Gracias por tu visita.

El Mamey dijo...

Me tienta decir que donaría todo, menos la boca y el culo, como alegadamente habría afirmado Camilo José Cela (no he podido comprobar su autoría).

Yo pienso que resulta algo interesante de plantearse. A mí no me molestaría donar órganos que puedan servir, siempre que detrás de ello no hubiese un negocio que lucrara a gente sin escrúpulos. Yo veo la donación de órganos como un gesto de altruismo y servicio, cosas con las que me identifico mucho. Pero como en todo hay malvados que se aprovechan de la benevolencia, no soportaría que se hiciera de la donación de órganos un mercado de carnes.

::::Vito::: dijo...

el tema es fuerte, pero si lo haria, despues de morir claro....

Zabeton 2.0 dijo...

Bueno, Yo vivo en los Estados Unidos y mi identificación tiene un sello que indica que soy Donante de órganos. La decisión es personal y la tomas a la hora de los trámites para el ID. Sin embargo, aún en USA, el riesgo de corrupción existe. O sea, los doctores pueden intencionalmente dejarte morir para tener la posibilidad de "salvar" otras vidas. Se puede dar por dinero o por querer ganarse los créditos de buen doctor.