
Los primeros días olvidé quitar la alarma del celular que me despierta a las 6:00am, pero aun así el reloj biológico es una “vaina” y por mas que una no quiera, los ojazos se les abren como dos medio pesos a esa hora acostumbrada.
No se que cosa es, pero cuando tengo que ir a trabajar la cama se pone mas sabrosa que nunca y después que suena la alarma me doy prórroga tras prórroga para levantarme hasta que se hace inevitable la acción al llamado del deber.
Estoy aprovechando todo lo que pueda para resolver algunas cositas que tenia pendientes por hacer. Aun me faltan unas que otras,solo espero poder quedar satisfecha y descansada en estos días de asueto que mi mente tanto necesitaba para recargar las energías y "entrarle" a los retos venideros en el 2010, si Dios nos concede la vida.
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