15 mayo, 2009

Un poco largo, pero ya es el final...

Esperaba con ansias el sábado que era el día que habíamos programado para realizar las visitas a los lugares que mas me interesaban. Una de ellas era conocer el Jardín Botánico como ya les había comentado y la otra era volver a ver la Casa Blanca ahora ocupada por los Obama y el reencontrarme una vez más con el majestuoso e impresionante edificio del Capitolio.

Salimos a eso de las 10:30am, cuando en los Estados Unidos te hablan de una dirección y los que conocen te dicen: “Si, es cerca”… para que no te sorprendas, ese “cerca” es lo mismo que un “allí” del campo. No sé cuantas millas recorrimos para llegar hasta el Botánico, pero la verdad es que mientras mas corría el vehículo mas preguntaba…”Estamos llegando??”

Aun estando medio desesperada ya, iba contemplando cada cosa, cada lugar. Creo que fue la primera vez que vi algunas zonas no tan lindas porque era un sector de casas muy viejas y un tanto descuidadas. Estas, en cuanto al color, no guardaban similitud con los tonos fríos de otros edificios y residenciales. Daba la sensación de que eran ocupadas por morenos o latinos por lo vistoso de sus combinaciones, colores brillantes y fuera de lo común en USA.

Llegamos al Botánico y de inmediato nos dirigimos a una caseta para investigar lo de las entradas y bueno, la entrada es gratis y solo se cobra 4 dólares si vas a usar el bus para el Tour que te permite recorrer todo el parque con la información del guía.

Mientras esperábamos la hora de salida del bus, tipo tren, pero que nada le tienen que envidiar los trencitos que tenemos aquí en nuestro parque botánico, los nuestros son mucho más bonitos y divertidos. Entramos a caminar un poco por los alrededores y nos encontramos con una exposición de plantas de la riquísima flora de Japón, China y Corea. Por supuesto no podían faltar los impresionantes y artísticos Bonsáis que nos dejan la sensación de sentirnos estar dentro de una maqueta o dentro de un mundo pequeño.

Me di gusto fotografiando la colección de Azalea, unas flores hermosísimas que gracias a que fui en esta época pude apreciar la gama de colores porque es justo a final de Abril que éstas escogen para florecer e impactar con su derroche de belleza. En cuanto a los colores y la abundancia de ellas las puedo comparar (para que tengan una idea), como las bellísimas Trinitarias de aquí.

El Tour fue bastante interesante, me quedaba maravillada una y otra vez por el verde del paisaje, los árboles frondosos y diversos. Una vez mas las Azaleas, las Magnolias dispersas por todo el parque, existe una gran cantidad de árboles de Asia, generosamente paridos de color y gracia. Unos parecían hasta osos por su forma y la suavidad de sus hojas. Cada entorno era fabuloso y con la explicación del guía se hacía aun más atractivo.

El sol ardía y para cuando terminamos el recorrido del parque nos quisimos marchar hacía el DC para aprovechar al máximo el día. Después de recorrer unos minutos ya, comenzamos a ver la urbe más política de esa nación, obviamente su capital, repleta de edificios y oficinas gubernamentales, museos, monumentos, turistas, autobuses de tours, y el tráfico organizado y frecuente.

Para cuando vinimos a encontrar un parqueo disponible, el cuerpo nos demandó tomarnos una bebida fría, entonces decidimos almorzar para completar esa importantísima necesidad y luego continuar con nuestro “Turisteo”. Fuimos a comer a Potbelly Sandwich Works, un lugar que parecía antiguo y tradicional para los nacionales. Allí me comí creo que el mejor sándwich de Jamón Ahumado que me he comido en toda mi vida! Dios, que cosa tan deliciosa! Es más, hasta guardé la factura para no olvidarme del nombre y para recomendarles que vayan a probarlo si alguna vez están de visita por el DC.

Posteriormente nos fuimos a ver la Casa Blanca y cuyo frente estaba repleta de turistas tomando y tomándose fotografías con la residencia de fondo. Unos minutos después, pasó algo verdaderamente mas soñado que esperado para mi, de repente habían unas personas en el balcón del tercer piso de la casa, no distinguía bien, pero definitivamente uno de ellos debía ser Barack Obama, aunque desapareció en unos segundos y minutos mas tarde vimos salir tres vehículos oficiales, uno seguido de otro.

Luego, todos nos dimos cuenta que Michelle Obama nos observaba y levantó sus largos y morenos brazos para saludarnos, para después sentarse a conversar con alguien que la acompañaba, esto provocó una algarabía en todos nosotros. Las sorpresas siguieron cuando llegó otra hilera de yipetas negras que traían a las niñas, posiblemente de alguna actividad, no de la escuela porque era sábado. Entonces fue ahí cuando Michelle se paró de su asiento y se acercó al borde del balcón para ver sus hijas bajarse de los vehículos. Ellas entraron rápidamente escoltadas por sus acompañantes.

Deseé enormemente tener una cámara que pudiera captar mas de cerca lo que mis ojos solo miraban hasta cierta distancia, pero al menos hice el intento con mi camarita y creo que no me fue tan mal.

Estas personas generan expectativas y un entusiasmo que es muy fácil de percibir en la cara de esta gente de todas partes del mundo que estaban al igual que yo admirada por la sencillez, el toque de originalidad y espontaneidad de los Obama. Creo que ahora Washington tiene un atractivo y valor turístico muy poco común de ese pueblo que sin dudas es movido por ese liderazgo y el estilo único de los nuevos inquilinos de la casa presidencial.

Continuamos la caminata haciendo una que otras paradas para tomarme fotos, leer algunas tarjas de los monumentos del área y tomando la ruta para dirigirnos al Capitolio. No estaba interesada en visitar los museos porque en Julio del 2001, dicho sea de paso…2 meses antes de los atentados del 11 septiembre estuve por allá y tuve la oportunidad de conocerlos.

Cuanto caminar señores!... el Capitolio se ve de todas partes y parece estar cerca, pero la verdad es que ya no aguantaba los pies y mucho menos los zapatos. Esto fue camina y camina hasta que la desesperación y cansancio hicieron que nos decidiéramos en tomar el Metro. Gracias a Dios que yo no tenía que preocuparme por elegir la ruta que correspondía porque la verdad es que aun pasando un año allá, no sería capaz de entender el mapa de las paradas del Metro del DC.

Para que tengan una idea, tuvimos que tomar una primera ruta y luego subir y bajar escaleras para tomar otro tren con otra dirección para de ese modo llegar “cerca” del famoso edificio del senado.

Llegamos casi arrastrándonos por el cansancio y la sed. Por ahí no se ve ni un carrito de Hot Dogs, ni un Chinero, ni un Frutero, ni un Frío Frío, ni un Coquero, ni un “Equimai”, ni un Maní Maní, ni un Colmadón pa’bajarse una fría, ni un tíguere vendiendo fundita de agua! Nada, señores! Estaba deshidratada y con los pies vueltos un etcétera, muy a pesar de los dos Metros que nos ahorraron muchísimos pasos, afortunadamente después pudimos refrescarnos con unos Sprite y Coca Cola que compramos por otra zona.

Finalmente, y después de concluida mi sesión fotográfica y recoger con mi mirada todos los detalles de los alrededores, la gente, y las nuevas medidas extremas de seguridad que se observa tanto en la Casa Blanca como en el Capitolio me hacían sin dudas recordar al viejo Bin Laden y todo el terror que impuso en el mundo después de ese fatídico 911.

Estados Unidos es una gran nación, definitivamente con grandes cosas admirables y otras que quizás no, pero un pueblo sumamente organizado y en donde la gente tiene la oportunidad de ver realizado el fruto de su esfuerzo si persevera y lo sueña.

Mi paseo terminó con hermosas vistas mientras regresábamos a casa. Una ciudad (George Town) súper ocupada y concurrida por muchas personas, las tiendas hacían su agosto porque al día siguiente era 10 de mayo, fecha en la cual ellos celebran el día de las Madres. Pude lograr tomar desde el carro una fotografía de la Catedral de Washington y en otra avenida las grandes tiendas de marcas súper famosas y archi caras.

Ese mismo sábado en la noche me agarró una ligera depre, el llamado “home sick”, que no es mas que la tristeza de estar lejos de casa, la falta de tu hogar y los tuyos, tu almohada, el control remoto de tu tele, la comida, la gente, y muy a pesar de que las cosas no funcionen para nada bien en tu país, lo extrañas y deseas cuanto antes regresar a lo que es verdaderamente tuyo.

La mañana del domingo 10, día de mi regreso a Santo Domingo pedí que me dejaran en un centro comercial cercano al residencial para hacer mis últimas compras que obviamente no eran muchas, pero si algún detallito para agradar a mis dos tesoros que aguardaban por mi como dos adultos cuidando y haciéndose cargo de la casa durante mi ausencia, claro que con la supervisión de su padre y la de mi familia.

Tuve un feliz regreso la noche del domingo y me quedará por siempre el maravilloso recuerdo y el eterno agradecimiento a quienes hicieron posible todo para que pasara unos días muy lindos por allá por Washington!



Disfruten el resto de las fotos...

5 comentarios:

Anónimo dijo...

oye angie que bueno que te la pasaras bien y conoscas lo que tu querias ver eso es un recuerdo muy chido ademas saludo a erick.

Sandra dijo...

Sister!! cuanto me alegra saber que disfrutaste tu viaje! es que te mereces eso y mas! seguro que si! ahora te invito a que me acompañes Atlanta el 20 de Julio,te apuntas?

Angie Guichardo dijo...

Pero por Dios, y por qué es que no pones tu nombre al final del comentario?? es una campaña de expectativa?? jajaja

La pasé super bien para allá, a mi me encanta Estados Unidos, asi de paseo, es nice!

Sandra...anótame, que me falta conocer atlanta.. hablemos.

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, Angie...

Muy interesante el tour, he disfrutado tal como si estuviera en esos interesantes lugares.

Muy bonitas las fotografías, felicidades por el éxito de tu viaje.

Un abrazo.

Orlando Jorge Mera dijo...

En el 1988, estudié y viví en Washington por un año. Al leer esta entrada fue traer a mi memoria estos recuerdos. Washington es una ciudad cargada de tanto valor histórico, pero al mismo tiempo, es la capital política del mundo. Muy buena entrada, con muchas informaciones y datos. Las fotos, espectaculares. Saludos, Orlando Jorge Mera.